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Pere Ponsa, Club de lectura de novel·la negra d’Esplugues

De la física al Desagüe

 …circulaban a poca velocidad por el carrril central de la autopista,

Óscar se demoraba en accionar el parabrisas…

Estaban llegando a la empresa pero quedaba el tiempo suficiente para seguir con la conversación hasta el final.

En este inicio de la novela el espacio y el tiempo parecen ralentizados. El movimiento es a cámara lenta, parece que el tiempo discurre más lento de lo habitual, y la conversación es lo único que se mueve a velocidad alta. Ruben transmite el desasosiego de la situación.

Espacio y tiempo

En buena parte de la novela, la trama transcurre en un espacio poco amplio, local. nave industrial, polígono, empresa, gimnasio, carretera y autopista, todo está condensado en un espacio pequeño. Densidad de personas y situaciones en un espacio reducido.

Respecto al tiempo, si bien transcurre de forma lineal, hay momentos de flashback en los que se rememora escenarios de dos años antes. En lugar de separar estos intervalos temporales en capítulos distintos, el autor enlaza habitualmente los intervalos pasado-presente de forma continua mientras el lector va leyendo. Así pues, se diluye la frontera pasado-presente, ya que el protagonista Ruben no es capaz de disociar ambos. De hecho, se intuye un problema futuro incierto, de forma que la trama parece que tenga enredado al protagonista en un bucle de espacio y tiempo del que le es difícil salir.

Agujero negro

Bien es sabido que las leyes de la física no son válidas cuando se está cerca de un agujero negro. En varias partes de la novela se aprecia esta singularidad. En primer lugar cuando se habla de lo que le sucedió a Vero dos años antes. Todo se diluye, ya que aunque Ruben intenta explicarnos qué pasó, todo es muy borroso. En segundo lugar el capítulo 19 que empieza Nebot. Ricardo Nebot González. Este capítulo también está más allá del espacio y el tiempo y nos transmite todo el dolor de la quiebra y pérdida de un ser humano. Aquí el autor parece detener el flujo de la novela y nos transmite dicho dolor. En tercer lugar, en una parte muy avanzada de la novela, cuando Ruben decide estacionar el vehículo cerca de un puente de autopista, y parece que no quiere interpretarnos más los hechos y explicarnos la trama, sinó que se aparta a un lado, y deja que el lector se convierta ahora en el centro de lo que está ocurriendo, para que veamos si el lector es capaz de entender y resolver los problemas mejor que el propio Ruben.

Cruce de caminos (encrucijada) y remolino

En la parte avanzada de la novela, se cruzan las tramas, de forma de remolino gigante que hace girar a todos los protagonistas y los empuja hacia el vérticel del remolino, véase la portada del libro que ya muestra esa idea de flujo de personas que van cayendo, y recuerda también la imagen de aquel cuento de Edgar A. Poe: Un descenso al Maelström.

A esa presencia de variables físicas a lo largo de la novela, hay que añadir el detalle técnico preciso: un automatismo, y el final de carrera que indica cuando el motor de una puerta debe pararse. El autor escribe estos detalles de ingeniería de forma precisa. En cambio, al principio de la novela el comportamiento de los protagonistas parece más borroso, los personajes no parecen de 3 dimensiones, parecen en algún momento espectros fantasmales, personajes descritos con cuatro trazos. Más que suficientes, ya que estas líneas no pretenden ser una crítica.

Pere Ponsa, Club de lectura de novel·la negra d’Esplugues