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Rosa Fuixart

DESAGÜE: EL PODER Y LA FALTA DE LIBERTAD

He leído la novela y reconozco que me atrapó desde el principio. Ya el primer capítulo anuncia uno de los temas claves del relato: la supervivencia y lo que los humanos somos capaces de hacer por ella, cuando nos jugamos la vida o… la hacienda. Los personajes no nos crean ninguna empatía y nos hacen sentir incómodos con el relato, cuando renuncian a cualquier principio para sobrevivir en ese mundo laboral salvaje en plena crisis económica y en medio de un paisaje desolado de polígonos indústriales, que es otro de los personajes principales y envolventes de la novela. Cómo dice Woody Allen en uno de sus cuentos de Pura Anarquía “La verdad es que cuando silban los vientos invernales y la única morada que uno puede permitirse es una caja de cartón en la Segunda Avenida, los principios y los ideales elevados tienden a desaparecer en medio de un remolino por el desagüe del cuarto de baño“. Y en este caso, ante el Ere y Oscar, el encargado de ejecutarlo, desparece totalmente la integridad personal. Esos trabajadores, ante el peligro inminente de perder su medio de vida, se someterán en cuerpo y alma a Oscar, personaje perverso, que tiene un poder prácticamente absoluto sobre su futuro, por lo que puede permitirse jugar con sus ratones a gusto. Ellos lo saben y lo aceptan, o no tienen otro remedio que aceptarlo, pero llegan a unos niveles de sumisión terribles, bajo la apariencia de la normalidad, lo que lo hace todo más inquietante. Ante el poder absoluto de Oscar y su maldad, ante su cruel manipulación, son unos esclavos sumisos, sin dignidad, que nunca osarán decir o hacer cualquier cosa que pueda mínimamente contrariar a su amo y señor porque se juegan demasiado. Y esa sumisión absoluta los abocará a la maldad, por acción u omisión. Los convertirá en personajes abyectos, repugnantes y capaces de todo en la pugna por la supervivencia. Y esa rendición al poder no será exclusiva de Rubén y de Cánovas y de la mayoría de los trabajadores de la empresa, sino que abarcará a sus esposas, que aceptan esa supremacía de Oscar y sus deseos y que, incluso, en el caso de Nora se siente atraída por la fascinación del poder.

Novela rabiosamente actual, que nos incomoda precisamente porque trata de lo que no nos gusta saber de nuestra condición humana, ni de la sociedad que conformamos y que sale a la superficie cuando, dentro de una apariencia de normalidad social, el miedo se apodera de todo porque se sabe que quién tiene el poder absoluto puede aplastarnos y destruirnos. También de un pesimismo muy radical, puesto que los únicos personajes que no se degradan deciden desaparecer porque no se ven con fuerzas para luchar contra ese mal imparable y no cuestionado. En definitiva, una novela muy recomendable para entender la sociedad actual y los monstruos que puede llegar a crear.